Un día de estos me voy a concentrar en hacer la historia de la melamina ponderosa, seré especialista en esa madre y vegetaré en un instituto de investigación hasta que me muera.
Sí cómo no.
Tal vez un día logre hacer un estudio iconológico del cuadro de los perros jugando póker y la Academia por fin me acepte.
Ajá.
Probablemente un día deje de pensar con las tripas, pare de fastidiarme y haga lo que tengo que hacer...