Tengo tuiter desde hace años, sí, mucho antes que lo anunciaran en Vida tv y los subnormales que escriben con altas, bajas y simbolitos imbéciles nos invadieran. Es bien sabido que yo no creo en las redes sociales, pero si en los medios convencionales y humanos para conocer personas y básicamente uso mi tuiter para maldecir; terapia grupal me gusta llamarlo, más barato que un psicólogo y muy a la mano; si me preguntan: yo adoooro mi timeline.
Me cuesta trabajo creer que lo que he escrito en 140 caracteres en 16 mil ocasiones le sea interesante a alguien, además de la british vulgarcita, pero ella es de casa, vamos, es lectura recreativa, sólo por los lulz. No sucede lo mismo con examigas, conocidos y demás fauna nociva leyendo mis tuits.
No puedo hacer nada, poner un candadito me parece no sólo inútil sino ridículo, así que si quieres leer mis tuits ahí están, tal cual, posteados con las tripas, digeridos y olvidados al instante, si a ti te sirven, vas, no es mi culpa si te ofendes, chillas y vomitas como la niña del exorcista; por mi está bien. Los dramas y reclamos se atienden en la ventanilla dos en horarios de oficina, el trámite es estrictamente personal, los camorristas profesionales serán remitidos al departamento del "forever alone" con dos pesos pa´ su camión, así que tu sabes.