Voy a cumplir 31 años y como a los 17 sigo sin mayores planes, odio hacer planes, las rutinas, los deberes, los trámites, las reglas, las certezas y levantarme temprano. Soy terriblemente distraída y la mayor parte del tiempo parezco confundida.
Quizá, y sólo quizá, por eso me llaman Señorita Cometa...
No me importa, me gusta saber que tengo lo que necesito, que soy independiente y que si requiero más tengo los medios y la inteligencia para conseguirlo. Por lo demás, mientras pueda andar descalza por ahí, disfrutar la comida, reírme, asolearme cual lagartija y amar a Bunny Man, no puedo pedir más.
Conozco la tristeza infinita y la ira, me la vivo haciendo corajes con las incongruencias mundanas, pero yo sonrío mucho y es que me queda clarísimo que el día que deban pedirme que me ría y me pese hacerlo, deberán matarme a batazos para terminar con mi dolor.